El ácido fólico y el folato son formas de una vitamina B hidrosoluble que ayuda al cuerpo a producir células nuevas y sanas. Las mujeres embarazadas o que podrían quedarse embarazadas toman ácido fólico para prevenir abortos espontáneos y defectos de nacimiento. El ácido fólico se utiliza para producir la sangre adicional que su cuerpo necesita durante el embarazo. Según el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de los EE. UU., todas las mujeres en edad fértil deben consumir entre 600 y 800 microgramos (0,6 – 0,8 miligramos) de ácido fólico al día.

¿Cuándo debo empezar a tomar ácido fólico?

Debe empezar a tomar ácido fólico antes de quedarse embarazada, incluso si no está intentando concebir. Los defectos del tubo neural suelen desarrollarse en los primeros 28 días del embarazo, a menudo antes de que la mujer sepa siquiera que está embarazada.

Si descubre que está embarazada y no ha estado tomando ácido fólico, debe empezar ahora para ayudar a prevenir cualquier defecto neural en los tres primeros meses de embarazo.

¿Cuál es la diferencia entre ácido fólico y folato?

La gente suele utilizar ambos términos indistintamente, ya que ambos son formas de vitamina B9, pero en realidad existe una diferencia importante. El ácido fólico es la versión sintética que se utiliza habitualmente en alimentos procesados y suplementos. El folato se encuentra en alimentos integrales como las verduras de hoja verde, los huevos y los cítricos. Lamentablemente, un gran porcentaje de mujeres (hasta el 60 %) presenta un defecto en su gen MTHFR que no les permite convertir adecuadamente el ácido fólico sintético en metilfolato activo. Por ello, es posible que las mujeres que toman ácido fólico no absorban sus vitaminas B como se espera. Por esta razón, es preferible obtener el folato de fuentes de alimentos integrales o de suplementos que contengan la forma natural de folato activo en lugar de ácido fólico sintético siempre que sea posible.

¿Cuáles son los riesgos de no tomar ácido fólico?

La ausencia de este importante nutriente aumenta la posibilidad de que se produzca un defecto del tubo neural (un defecto en el desarrollo de la médula espinal).

  • La espina bífida es una afección en la que la médula espinal queda expuesta. Si las vértebras (huesos de la columna vertebral) que rodean la médula espinal no se cierran correctamente durante los primeros 28 días tras la fecundación, la médula o el líquido cefalorraquídeo sobresalen, normalmente en la parte baja de la espalda.
  • La anencefalia es el subdesarrollo grave del cerebro.

¿Qué alimentos contienen ácido fólico?

Aproximadamente la mitad de todos los embarazos son no planificados, por lo que la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. ha tomado medidas para enriquecer ciertos alimentos de modo que todas las mujeres en edad fértil reciban una dosis diaria de ácido fólico.

Los siguientes alimentos pueden ayudarle a obtener la cantidad recomendada:

  • Verduras de hoja verde, como las espinacas
  • Cítricos, como el zumo de naranja
  • Legumbres, guisantes y frutos secos
  • Pan enriquecido, cereales y otros productos derivados del grano
  • Arroz
  • Pasta

Su profesional sanitario podría sugerirle un complejo vitamínico diario con ácido fólico, ya que los alimentos enumerados anteriormente podrían no contener suficiente ácido fólico para satisfacer el requerimiento diario.

¿Cómo sé si tengo riesgo de tener un bebé con defectos neurales y cómo puedo evitar que esto ocurra?

Las mujeres con mayor riesgo son aquellas que han tenido un embarazo anterior con un defecto neural. Las mujeres que no siguen una dieta equilibrada que incluya ácido fólico también corren riesgo.
La mejor forma de prevenir los defectos neurales es tomar los 600 – 800 microgramos (0,6 – 0,8 miligramos) recomendados de ácido fólico al día durante un mes antes de la concepción y durante los tres primeros meses de embarazo. La cantidad diaria no debe superar los 1.000 microgramos (1,0 miligramos).

Los multivitamínicos que incluyen ácido fólico solo deben utilizarse como suplemento bajo la supervisión de su profesional sanitario.

¿Cómo se diagnostican los defectos del tubo neural?

Los defectos del tubo neural se detectan mediante una prueba de alfafetoproteína (AFP). La AFP es un análisis de sangre que se realiza entre las semanas 16 y 18 de gestación. La prueba mide la alfafetoproteína, una sustancia producida por el feto y secretada al líquido amniótico.
La AFP también se encuentra en la sangre de la madre. El nivel de AFP en la sangre materna alcanza su punto máximo alrededor de las semanas 30-32. Cantidades anormalmente altas de AFP pueden indicar que el bebé tiene un defecto del tubo neural.

¿Cuáles son otros motivos para una AFP elevada?

Una AFP elevada podría significar que la madre espera gemelos o que hay un problema con la placenta. Las mujeres con diabetes o enfermedades hepáticas también pueden presentar un nivel elevado de AFP.

Sin embargo, una AFP elevada también podría significar la presencia de defectos de nacimiento como enfermedad renal grave, enfermedad hepática, obstrucción esofágica o intestinal, síndrome de Down, obstrucción urinaria u osteogénesis imperfecta (fragilidad de los huesos del bebé).

Si tengo una AFP elevada, ¿qué pruebas adicionales hay disponibles?

¿Desea saber más?