Las pruebas prenatales son importantes porque le dan a su médico una idea clara de su estado de salud y de los problemas que tiene más probabilidades de experimentar durante el embarazo. Estas pruebas ayudan a detectar cualquier anomalía que pudiera derivar en defectos de nacimiento o enfermedades genéticas. Los resultados de las pruebas pueden ayudarle a tomar las mejores decisiones sobre el cuidado de la salud antes y después del nacimiento de su hijo.
Los médicos recomiendan algunas pruebas prenatales para todas las mujeres embarazadas. Solo algunas mujeres necesitarán otras pruebas de cribado para detectar ciertos problemas genéticos.
Pruebas prenatales de rutina
A lo largo de su embarazo, se someterá a exámenes de rutina para asegurar que goza de buena salud. Su profesional sanitario analizará muestras de su sangre y orina para detectar ciertas afecciones, entre ellas:
- VIH y otras enfermedades de transmisión sexual
- Anemia
- Diabetes
- Hepatitis B
- Preeclampsia
También comprobará su grupo sanguíneo y si sus glóbulos rojos tienen una proteína llamada factor Rh. También es posible que le realicen:
- Citología vaginal (Pap)
- Detección de estreptococo del grupo B. Su médico tomará una muestra de la piel en la vagina y alrededor de ella para detectar este tipo de bacteria. Esto suele ocurrir en el último mes antes de dar a luz.
- Ecografía. Si su embarazo es normal, se le realizará dos veces: una cerca del principio para determinar de cuánto tiempo está, y la segunda alrededor de las semanas 18-20 para comprobar el crecimiento de su bebé y asegurar que sus órganos se están desarrollando correctamente. No obstante, si tiene un embarazo de alto riesgo, es posible que le realicen ecografías adicionales.
Pruebas genéticas
Los médicos también utilizan las pruebas prenatales para buscar indicios de que su bebé corre el riesgo de padecer ciertos trastornos genéticos o defectos de nacimiento. No es obligatorio realizarse estas pruebas, pero su médico puede sugerir algunas para asegurar que su bebé esté sano. Son especialmente importantes para las mujeres que tienen un mayor riesgo de tener un bebé con un defecto de nacimiento o un problema genético. Este es su caso si usted:
- Es mayor de 35 años
- Ha tenido anteriormente un bebé prematuro o un bebé con un defecto de nacimiento
- Tiene un trastorno genético o hay antecedentes de uno en su familia o en la del otro progenitor
- Padece una afección médica como diabetes, hipertensión arterial, un trastorno convulsivo o un trastorno autoinmunitario como el lupus
- Ha tenido abortos espontáneos o partos de fetos muertos en el pasado
- Ha tenido diabetes gestacional o preeclampsia en un embarazo anterior
Algunas pruebas genéticas prenatales son pruebas de cribado. Estas le indican si su bebé tiene un mayor riesgo de padecer un determinado trastorno o enfermedad, pero no pueden asegurarle con certeza que nacerá con ello. Otras pruebas «diagnósticas» le darán una respuesta más definitiva. Por lo general, se someterá a este tipo de pruebas después de obtener un resultado positivo en una prueba de cribado.
El cribado del primer trimestre es una prueba temprana utilizada para detectar el síndrome de Down o la trisomía 18. La prueba utiliza una medición por ecografía del pliegue cutáneo en el cuello del bebé (translucencia nucal) y la combina con los resultados de su análisis de sangre. Debido a que esta prueba se realiza entre las semanas 11 y 13 del embarazo, se denomina cribado del primer trimestre. Este cribado solo se utiliza para estimar el riesgo de síndrome de Down y trisomía 18. No puede diagnosticar ni descartar ninguna afección específica.
La prueba de cribado integrado es una forma de estimar la probabilidad de que un bebé nazca con síndrome de Down, trisomía 18 o un defecto del tubo neural abierto. La prueba utiliza mediciones de dos análisis de sangre y de su ecografía del primer trimestre. Toda esta información se combina, o integra, con otros detalles sobre usted para ofrecerle más información sobre el desarrollo de su bebé.
Cribado secuencial. Es similar al cribado integrado, pero su médico revisa los resultados con usted justo después de la primera fase, entre las semanas 11 y 14. No es tan preciso como la prueba más larga, pero le permite conocer el riesgo de su bebé antes. Si el cribado detecta que puede haber un problema, su médico utilizará más pruebas para confirmarlo con certeza. Si no detecta ningún riesgo, lo más probable es que se le realice el segundo análisis de sangre entre las semanas 16 y 18 por seguridad.
El cribado de suero materno, también conocido como prueba de triple o cuádruple marcador, analiza su sangre en busca de hormonas y proteínas que provienen de su bebé o de su placenta, el órgano que le suministra oxígeno y nutrientes. La prueba puede buscar tres sustancias diferentes (triple cribado) o cuatro (cuádruple cribado). Ciertas cantidades de estas sustancias significan que su bebé tiene una mayor probabilidad de tener un defecto de nacimiento o una enfermedad genética. Esta prueba se realiza en el segundo trimestre, generalmente entre las semanas 15 y 20.
La biopsia de vellosidades coriónicas (BVC) es una prueba diagnóstica para identificar anomalías cromosómicas y otros trastornos hereditarios. Su profesional sanitario puede recomendar esta prueba si usted o su pareja tienen antecedentes médicos familiares que revelen riesgos potenciales. Se realiza entre las semanas 10 y 14 del embarazo.
Amniocentesis. Su profesional sanitario puede recomendar una amniocentesis tras un resultado anormal en la triple prueba. Mediante una aguja fina en su abdomen, el médico tomará una muestra del líquido que rodea a su bebé y la analizará para detectar trastornos genéticos o defectos de nacimiento. El procedimiento dura unos 45 minutos y conlleva cierto riesgo. Aproximadamente 1 de cada 300 a 500 mujeres sufrirá un aborto espontáneo a causa de la amniocentesis. Su médico puede indicarle si es importante que se someta a ella.





































