Los cambios de humor después del nacimiento de un bebé no son infrecuentes. Si bien la «tristeza posparto» es la forma menos grave de depresión posparto, es importante no ignorar los cambios que se producen en su cuerpo. Muchas mujeres se sienten confusas al luchar contra la tristeza después del feliz acontecimiento de añadir un nuevo bebé a la familia y a menudo no hablan de ello. Pero hablar de estas emociones, cambios y desafíos es una de las mejores maneras de afrontar la «tristeza posparto».

Tristeza posparto: causas, síntomas y tratamiento

¿Con qué frecuencia experimentan las mujeres la «tristeza posparto»?

Aproximadamente el 70-80 % de todas las nuevas madres experimentan algunos sentimientos negativos o cambios de humor después del nacimiento de su hijo.

¿Cuándo se produce la «tristeza posparto» y cuáles son sus síntomas?

A menudo, los síntomas de la «tristeza posparto» aparecen con fuerza entre cuatro y cinco días después del nacimiento del bebé, aunque, dependiendo de cómo haya sido el parto, pueden ser perceptibles antes.
Los síntomas de la «tristeza posparto» incluyen:

  • Ganas de llorar o llanto sin razón aparente
  • Impaciencia
  • Irritabilidad
  • Inquietud
  • Ansiedad
  • Fatiga
  • Insomnio (incluso cuando el bebé duerme)
  • Tristeza
  • Cambios de humor
  • Falta de concentración

¿Qué causa la «tristeza posparto»?

La causa exacta de la «tristeza posparto» se desconoce en este momento. Se cree que está relacionada con los cambios hormonales que se producen durante el embarazo y de nuevo después del nacimiento del bebé. Estos cambios hormonales pueden producir cambios químicos en el cerebro que dan lugar a la depresión.

Además, la cantidad de adaptación que se produce después del nacimiento de un bebé, junto con la alteración del sueño, la interrupción de la «rutina» y las emociones de la propia experiencia del parto, pueden contribuir a cómo se siente una nueva mamá.

¿Cuánto dura la «tristeza posparto»?

Los síntomas de la «tristeza posparto» suelen aparecer durante unos minutos o unas horas cada día. Estos síntomas deberían disminuir y desaparecer en los catorce días siguientes al parto.

¿Cómo puede cuidarse?

Cuidar a la madre es la mejor manera de disminuir los síntomas de la «tristeza posparto». Hay varias maneras diferentes de cuidarse si está experimentando la «tristeza posparto».

  • Hable con alguien de confianza sobre cómo se siente.
  • Mantenga una dieta equilibrada. Tener un nuevo bebé puede hacer que no coma correctamente, y demasiados carbohidratos simples pueden hacer que los cambios de humor sean más pronunciados. A continuación, hablamos de la importancia de las grasas omega-3.
  • Lleve un diario de todos sus pensamientos y sentimientos.
  • Salga a disfrutar del aire fresco y de la vida fuera de los límites de los pañales, las tomas y los vómitos. A veces, un simple cambio de perspectiva durante unos momentos puede marcar una gran diferencia.
  • Pida ayuda: ayuda con las comidas, con otros niños, para establecer una «rutina» o cualquier ayuda que le permita centrarse en la alegría de tener un nuevo bebé y no solo en la presión de tener que hacer malabarismos con todo.
  • No espere la perfección en las primeras semanas. Dese tiempo para recuperarse del parto, para adaptarse a su nuevo «trabajo» y para que se establezcan las rutinas de alimentación y sueño.

Es importante recordar que no está sola en sus sentimientos. Si sus síntomas duran más de catorce días, podría ser un indicio de una afección más grave, como la depresión posparto. Sea sincera con su proveedor de atención médica en todas sus citas de seguimiento. Recuerde que no les va a sorprender con sus sentimientos. Hablan con mujeres posparto todo el tiempo y pueden evaluar cómo se encuentra si es sincera sobre su estado.

Prevención de la tristeza posparto

Si se toman durante el período prenatal, los estudios han demostrado que las grasas omega-3, EPA y DHA, pueden reducir el riesgo de parto prematuro y el riesgo de depresión posparto en las nuevas madres. Además, una ingesta materna inadecuada de omega-3 también se ha relacionado con la aparición de diabetes tipo 1 en niños.

Datos sobre los ácidos grasos omega-3

El DHA (ácido docosahexaenoico) y el EPA (ácido eicosapentaenoico) se consideran «ácidos grasos esenciales» porque el cuerpo no puede sintetizarlos y, por lo tanto, deben obtenerse de la dieta. El DHA es importante para el desarrollo del sistema nervioso central en todos los mamíferos. Se produce un enorme crecimiento acelerado en el cerebro humano durante el último trimestre del embarazo y los primeros meses posnatales, con un gran aumento del contenido cerebral de ácido araquidónico (AA) y DHA. El feto y el recién nacido dependen de un suministro materno continuo de DHA y AA.

Los estudios demuestran que el suministro materno de grasas omega-3 se desvía preferentemente del propio suministro de la madre durante el embarazo, principalmente de su cerebro, y se transporta directamente a través de la placenta al feto en desarrollo.
Si una madre embarazada no come regularmente pescado como salmón, bacalao, atún y sardinas, es posible que no esté obteniendo suficientes omega-3 y esto la dejará sintiéndose agotada. Las mujeres que comen suficiente pescado durante el embarazo o que se suplementan con un producto de aceite de pescado de alta calidad tienen menos probabilidades de sufrir la tristeza posparto. La American Pregnancy Association recomienda Safe Catch Tuna porque analizan cada pescado para determinar su contenido de mercurio y asegurarse de que cumple con sus estrictos estándares de pureza.

Varios ensayos clínicos han demostrado que los hijos de mujeres que tomaron suplementos de aceite de pescado durante el embarazo y la lactancia tuvieron un coeficiente intelectual más alto que los hijos de madres que recibieron un placebo. Además, los investigadores descubrieron que las mujeres que comieron menos de 340 gramos de pescado u otros mariscos a la semana durante el embarazo tenían más probabilidades de tener hijos con retrasos verbales y otros retrasos en el desarrollo que las mujeres que comieron más de 340 gramos cada semana.

¿Cómo puedo obtener omega-3 en mi dieta y cuánto necesito?

Actualmente, la ingesta adecuada propuesta de DHA para mujeres embarazadas y lactantes es de 300 mg al día. La recomendación actual es de 450 mg de DHA al día durante todo el embarazo y una mezcla más equilibrada de EPA y DHA, aproximadamente 625 mg de DHA y 410 mg de EPA, durante la lactancia.

Las exigencias energéticas del cuerpo de una madre durante el período inicial de lactancia son mayores que durante la última parte del embarazo, especialmente si está cuidando a otros hijos. El EPA y el DHA se encuentran juntos en la naturaleza y actúan de forma sinérgica. Una excelente manera de satisfacer sus necesidades de estos ácidos grasos esenciales es con DHA prenatal durante el embarazo y aceite de hígado de bacalao ártico durante la lactancia.

La producción de leche materna requiere un promedio adicional de 640 calorías al día. La producción óptima de leche requiere una ingesta calórica total de al menos 2000 calorías diarias. Una de las principales fuentes de energía para la lactancia proviene del almacenamiento de grasa de la dieta.

Esto requiere 500 calorías adicionales de grasa al día, solo para la formación de leche materna saludable. Debe quedar una reserva para la madre para que pueda mantener sus propios niveles de omega-3 para la claridad mental y la integridad de los tejidos. La suplementación con aceite de pescado se está convirtiendo rápidamente en una parte esencial de una dieta sana y equilibrada tanto para la madre como para el bebé.


Compilado utilizando información de la siguiente fuente:
Postpartum.net, https://www.postpartum.net
Mayo Clinic, https://www.mayoclinic.com